La emergencia que afectó al puente Presidente Ibáñez tras el corte de uno de sus tensores volvió a poner sobre la mesa una histórica vulnerabilidad de Puerto Aysén: la dependencia de una infraestructura estratégica para conectar ambos sectores de la ciudad. A más de 13 mil kilómetros de distancia, hace medio siglo, la ciudad australiana de Hobart enfrentó una crisis mucho más grave que obligó a implementar ferries, habilitar un puente provisorio y, posteriormente, desarrollar una nueva conexión permanente.
El 5 de enero de 1975, la ciudad de Hobart, capital de Tasmania, Australia, enfrentó una de las mayores emergencias de infraestructura de su historia. El carguero Lake Illawarra impactó contra el puente Tasman, provocando el colapso de parte de su estructura.
El accidente causó la muerte de 12 personas, entre ocupantes de vehículos que circulaban por el puente y tripulantes de la embarcación. Aproximadamente 127 metros del tablero quedaron destruidos y la ciudad quedó prácticamente dividida.
Aunque la magnitud y las causas son completamente diferentes, la experiencia australiana presenta elementos que resultan interesantes de observar desde Puerto Aysén, especialmente después de la emergencia iniciada el 3 de diciembre de 2025, cuando se detectó el corte de uno de los cables tensores del puente Presidente Ibáñez.
Una ciudad dividida y los ferries como respuesta
Tras el desastre del puente Tasman, miles de habitantes quedaron separados de sus lugares de trabajo, establecimientos educacionales y servicios.
Una de las respuestas implementadas fue recurrir al propio río Derwent.
Servicios de ferries públicos y privados comenzaron a transportar pasajeros entre ambas riberas y llegaron a movilizar alrededor de 23 mil personas diariamente, convirtiendo temporalmente al transporte fluvial en una pieza fundamental para mantener conectada la ciudad.
La experiencia llama particularmente la atención desde Puerto Aysén.
Cuando se produjo el corte del tensor del puente Presidente Ibáñez, vecinos plantearon públicamente la posibilidad de utilizar barcazas, ferries u otro tipo de embarcaciones para trasladar vehículos o pasajeros a través del río Aysén, como una alternativa adicional de conectividad ante las restricciones impuestas al principal viaducto de la ciudad.
Sin embargo, aquella propuesta ciudadana no se tradujo en la implementación de un sistema de transporte fluvial, ni se conoció entonces una respuesta institucional que permitiera avanzar en una alternativa de estas características.
La comparación adquiere especial relevancia considerando que Puerto Aysén nació y se desarrolló estrechamente vinculado a sus ríos y que actualmente la conectividad vehicular alternativa ante una interrupción del puente Presidente Ibáñez depende principalmente del puente Dun y de las rutas asociadas.
Australia no solamente reconstruyó el puente
La respuesta de Tasmania tampoco terminó con la utilización de ferries.
El Gobierno australiano implementó distintas medidas para enfrentar la emergencia y se estableció una comisión encargada de conducir las tareas relacionadas con la recuperación del puente.
En diciembre de 1975 se habilitó además un puente Bailey de una pista, que permitió entregar otra alternativa de comunicación mientras continuaban los trabajos.
Finalmente, después de cerca de 33 meses, el puente Tasman fue reabierto al tránsito en octubre de 1977.
Pero una de las consecuencias más interesantes ocurrió posteriormente.
La crisis había demostrado los riesgos de que una parte importante de una ciudad dependiera de una sola conexión. Con el tiempo se desarrolló una nueva infraestructura sobre el río Derwent: el Bowen Bridge, inaugurado en 1984, que permitió fortalecer las alternativas de conectividad.
El caso del Presidente Ibáñez
En Puerto Aysén, tras detectarse el corte del tensor el 3 de diciembre de 2025, se establecieron restricciones para disminuir las cargas sobre la estructura y posteriormente se implementaron medidas para controlar el tránsito.
La solución definitiva fue adjudicada meses después, con una inversión cercana a los 14.700 millones de pesos y un contrato que considera una intervención de largo plazo.
Las obras entrarán en una etapa especialmente compleja a contar del 4 de diciembre de 2026, cuando se contempla el cierre del puente Presidente Ibáñez al tránsito vehicular durante aproximadamente ocho meses en una primera fase.
Durante ese periodo, el puente Dun asumirá un papel fundamental para la circulación vehicular, mientras las autoridades han anunciado mejoras en las rutas alternativas y un plan de movilidad que considera además medidas para salud, educación, transporte y atención de emergencias.
Dos emergencias diferentes, una pregunta similar
No resulta correcto equiparar el desastre del puente Tasman con la emergencia del Presidente Ibáñez.
En Australia hubo un colapso parcial de grandes dimensiones, pérdida de vidas humanas y una interrupción severa de la conectividad. En Puerto Aysén, en cambio, el corte del tensor pudo ser detectado y se establecieron restricciones que han permitido mantener parcialmente operativo el viaducto mientras se prepara su intervención.
Pero ambos casos permiten reflexionar sobre un mismo problema: qué ocurre cuando una ciudad depende fuertemente de un puente para su funcionamiento cotidiano.
La experiencia de Hobart muestra que frente a una emergencia de infraestructura las soluciones pueden ir más allá de reparar aquello que falló. Ferries, infraestructura provisoria, mejoramiento de rutas alternativas y posteriormente una nueva conexión formaron parte de una respuesta que evolucionó con los años.
En Puerto Aysén, la propuesta de utilizar el río como alternativa surgió incluso desde los propios vecinos cuando comenzó la emergencia del Presidente Ibáñez.
A meses del inicio de las obras que obligarán al cierre vehicular del puente, aquella idea vuelve a resultar interesante al mirar lo ocurrido hace medio siglo en Tasmania.
¿Debe Puerto Aysén continuar dependiendo de sus actuales conexiones o llegó el momento de estudiar una segunda alternativa urbana permanente que garantice la conectividad entre ambas riberas frente a futuras emergencias?
La historia del puente Tasman demuestra que una crisis de infraestructura también puede convertirse en una oportunidad para repensar cómo se conecta una ciudad.
Fuentes de referencia
• National Archives of Australia: antecedentes históricos sobre el desastre del puente Tasman y la respuesta posterior.
• Royal Australian Navy / Sea Power Centre: antecedentes del desastre y operaciones de emergencia.
• Ministerio de Obras Públicas de Chile – Dirección de Vialidad: antecedentes de la adjudicación de la solución definitiva del puente Presidente Ibáñez.
• Delegación Presidencial Regional de Aysén: antecedentes del plan de movilidad y fecha prevista para el inicio de las obras.








