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Preocupación manifestó la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) sede Coyhaique, tras conocer las recientes cifras del Banco Central correspondientes al segundo trimestre de 2026, las cuales confirman que la región de Aysén presenta un escenario económico complejo, con dos trimestres consecutivos a la baja en el Producto Interno Bruto.

De acuerdo con los datos oficiales, la actividad económica regional registró una caída de 4,2% respecto al mismo trimestre de 2025, cifra que contrasta con la disminución del 0,2% del PIB a nivel nacional. Este resultado se suma al descenso de -1,7% anotado en Aysén durante el primer trimestre, acumulando así dos períodos consecutivos de caídas interanuales.

Estos indicadores reflejan una menor actividad regional que impacta fuertemente la planificación y el dinamismo de sectores productivos clave como la construcción, el cual se inserta dentro del componente de “Resto de Bienes” de esta medición.

Esta baja sostenida en el crecimiento está estrechamente ligada a la crisis laboral que atraviesa el rubro. En el trimestre móvil mayo-julio de 2026, la actividad registró 5.592 personas ocupadas, lo que representa el 9,9% del empleo regional. Sin embargo, la contracción ha sido severa: en doce meses se han perdido aproximadamente 979 puestos de trabajo, y en lo que va corrido de 2026 la caída acumula 850 plazas laborales.

Al respecto, el presidente de la CChC Coyhaique, Agustín Acuña, fue enfático en señalar la gravedad de la situación y la necesidad de tomar medidas: “El desarrollo de nuestra región está estrechamente ligado a la fuerza laboral de la construcción. Detrás de cada metro de pavimentación, vivienda o infraestructura pública hay trabajadores que sostienen a las familias ayseninas. Si no logramos reactivar la generación del empleo en el sector construcción, estas cifras seguirán al alza, convirtiéndose en una tendencia que se hace insostenible en el corto y mediano plazo”.

Propuestas para la reactivación

Desde la CChC Coyhaique recalcaron su voluntad de cooperar y proponer soluciones, haciendo un llamado específico al Ministerio de Obras Públicas (MOP), el principal mandante de infraestructura en la zona, para dinamizar y reactivar la inversión pública regional.

Para que esta reactivación sea efectiva, inclusiva y sostenible, el gremio constructor propone:

Diversificar la escala de las licitaciones, a través deuna cartera fluida de proyectos medianos y pequeños. Esta estrategia permite que las PYMES puedan adjudicarse contratos, mantener sus operaciones activas y contratar mano de obra local.

Agilizar y programar con anticipación los procesos de licitación y planificarlos de forma anticipada. Asimismo, se deben ajustar los plazos de ejecución de las obras para que no se paralicen por condiciones climáticas adversas.

Garantizar obras menores, asegurando un flujo constante de estas y de las conservaciones.

Finalmente, desde el gremio reiteraron su absoluta disposición a trabajar para empujar la agenda de infraestructura que Aysén necesita, recordando que el dinamismo de la construcción es el motor que mueve la economía local.