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Esta iniciativa contó con una inversión de $359 millones, financiada por el Gobierno Regional, para beneficiar a 1.384 niñas y niños que asisten a salas cuna y jardines infantiles de la región.

La necesidad de promover el bienestar, la salud y la inclusión infantil impulsó la puesta en marcha en la región del proyecto “Adquisición de material sensorial y de estimulación Pikler e insumos de emergencia”, basado en el movimiento libre y el vínculo afectivo, el cual contó con financiamiento del Gobierno Regional de Aysén y la ejecución de JUNJI (Junta Nacional de Jardines Infantiles) en la región.

La ceremonia de cierre del proyecto se llevó a cabo en el Jardín Infantil Mi Pequeña Estancia de Coyhaique. Un establecimiento cuyo enfoque pedagógico se centra en el patrimonio cultural y natural de la región, mediante la participación de niños y niñas como ciudadanos de su territorio.

El gobernador regional, Marcelo Santana, valoró la implementación del programa, que también incluye insumos de emergencia. Esta iniciativa contó con un financiamiento de $359.713.013, destinados a beneficiar a 1.384 niños menores de edad de salas cunas y jardines infantiles. “Este es un proyecto que busca equipar a los jardines infantiles de la Junji. Acá hay una inversión importante de poco más de $300 millones para más de 1.300 niños que la Junji atiende en las distintas comunas donde tiene prestación de servicios”, comentó el Gobernador Regional.

“Es material de última generación, además de todo el equipamiento sensorial que ayuda a la etapa de aprendizaje. También cuenta con kits de emergencia que, ojalá nunca los ocupemos, pero en caso de ser necesario van a estar disponibles en la sala de atención de estos niños de educación parvularia. Así es que estamos muy contentos por este hito “, agregó.

Entre los principales objetivos de esta iniciativa, orientada al bienestar y la inclusión infantil, se incluye ampliar la cobertura territorial, fomentar la actividad física y el desarrollo motriz. A esto se agrega atender las necesidades específicas de niñas y niños con el fin de que puedan satisfacer sus requerimientos a través de material especializado (como balancines, arcos sensoriales, etc.) para desarrollar su sistema vestibular

La subsecretaria de Educación Parvularia, María Cristina Tupper, comentó que la inversión en material sensorial contribuirá a que los niños exploren, descubran y puedan moverse con mayor autonomía a través del juego. “Este material no solo será de gran utilidad, sino que también responde a los avances y a la evidencia más reciente en educación parvularia, que reconoce el juego como motor fundamental del desarrollo infantil, permitiéndoles explorar, avanzar y aprender de manera autónoma, con una intervención mínima de los adultos”, dijo

“La evidencia nos demuestra que este enfoque favorece el desarrollo de niños y niñas, por lo que estamos muy agradecidos, no solo por los recursos destinados, sino también por la pertinencia del material seleccionado”, destacó.

Autonomía en el juego

Mientras que la directora regional (s) de JUNJI Aysén, Constanza Niedmann, señaló que cuando la inversión pública y la buena gestión coinciden se observan buenos resultados en los jardines infantiles. “La alianza entre el Gobierno Regional y JUNJI nos permite llevar recursos directamente donde nos importa: a nuestros niños, a nuestras niñas y a sus familias. Este material sensorial y de estimulación no es solo equipamiento: son mejores oportunidades de aprendizaje, de bienestar y de seguridad en esta primera infancia”.

La adquisición consideró 760 materiales sensoriales de pedagogía Pikler (enfoque pedagógico y de creado en los años 40 por la pediatra húngara Emmi Pikler), además de 66 carros de evacuación destinados al traslado inmediato y seguro de los párvulos y 34 mochilas de emergencia.

David González, presidente del Centro de Madres, Padres y Apoderados (CMPA) del Jardín Infantil Mi Pequeña Estancia, afirmó que ha podido apreciar cómo el aprendizaje mediante el juego contribuye a fortalecer la confianza y autonomía de su hijo. “Como apoderado lo puedo notar cada día. Vengo a buscar a mi pequeño de menos de dos años, y juega tranquilamente con todos los juguetes. Y reconozco que al principio tenía un poco de miedo porque era libre, pero aprendió rápidamente y él ya solo, con dos años, se enfrenta muy bien a todas estas nuevas actividades”, afirmó.