Con la llegada de un nuevo sistema frontal y el descenso de las temperaturas en la Región de Aysén, muchos habitantes han recordado aquellas jornadas en que la nieve transformó completamente el paisaje de Puerto Aysén, dejando imágenes que aún permanecen en la memoria colectiva.
Si bien la ciudad no registra nevadas tan frecuentes o intensas como otras localidades del interior de la región, existen episodios que marcaron a generaciones completas por sus efectos en la conectividad, los servicios y la vida cotidiana.
Uno de los eventos más recordados corresponde al invierno de 1995, conocido como el “Terremoto Blanco”, una emergencia climática que afectó gran parte de la Patagonia chilena. Aunque las consecuencias más severas se concentraron en sectores rurales e interiores, Puerto Aysén también enfrentó importantes nevadas, dificultades en el tránsito y problemas de abastecimiento, en un episodio considerado uno de los desastres climáticos más importantes registrados en el sur del país.
Otro hito ocurrió en julio de 2010, cuando una intensa nevazón afectó a toda la Región de Aysén. La emergencia obligó a suspender vuelos, provocó el corte de caminos, aisló comunidades rurales y generó una amplia coordinación entre organismos públicos para asistir a la población. Las autoridades de la época estimaron que cerca de 90 mil personas se vieron afectadas por el evento climático.
Los vecinos más antiguos recuerdan que décadas atrás las nevadas eran más persistentes, permitiendo que la nieve permaneciera durante varios días sobre calles, techumbres y plazas de Puerto Aysén. Fotografías históricas conservadas por el Museo Regional de Aysén muestran distintos inviernos que forman parte del patrimonio visual de la comuna.
Hoy, mientras nuevamente los copos comienzan a caer sobre la ciudad, las imágenes del pasado vuelven a cobrar vida y despiertan la nostalgia de quienes vivieron aquellos inviernos en que Puerto Aysén amanecía completamente cubierto por un manto blanco.
Aysén Ahora invita a sus lectores a compartir sus fotografías y recuerdos de las grandes nevazones que han marcado la historia de la comuna, contribuyendo a rescatar la memoria de un invierno que forma parte de la identidad de la Patagonia chilena.








