Generalmente, en el barrio natal, en los hogares hemos tenido que dialogar con nuestros vecinos, a veces se consolida una amistad siendo el comienzo de muchas parrillas, en otras ocasiones la cortesía mínima de saludar y nada más… en otras, alguna controversia por ampliaciones, techumbres, jardines, cortafuegos, ruidos, etc. Forma parte de la convivencia social y requiere el despliegue de toda la astucia en el trato, evidencias, convicciones y conducción de la situación que permita, a lo menos, la convivencia formal en el barrio.
El cono sur de América es un barrio y tiene entre sus habitantes a Chile y Argentina que comparten uno de los “cortafuegos” más largos del mundo, me refiero a la frontera compartida de más de 5000 km de longitud, extendiéndose hasta el fin del continente, donde se encuentra la Patagonia. Territorio conocido y apetecido en el mundo, a lo menos para vivir una experiencia de turismo, y por si fuera insuficiente, el término del continente americano donde se inicia la ruta marítima a la Antártica.
Argentina es una linda nación, no cabe duda, los vínculos afectivos o familiares perduran y perdurarán por sobre todas las situaciones. Pero eso no significa que a nivel de Estado no tengamos diferencias, y a veces profundas, en cuanto a la mirada y proyección de lo que estima mejor para cada uno de sus pueblos.
Tenemos culturas diferentes, las altas cumbres de los Andes y los dos océanos que bañan a cada país, nos criaron de forma distinta, la enseñanza escolar ha sido distinta. Respecto a las clases gobernantes y la visión de Estado, ambos países han cultivado actitudes diametralmente opuestas; la sobriedad y respeto irrestricto por nuestro lado, frente a la estridencia, delirios y recelo con lo pactado.
Así ha transitado esta historia:
| Año(s) | Episodio | Descripción |
| 1810–1818 | Independencia y principio de uti possidetis juris | Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata asumen como límite el trazado heredado de las intendencias coloniales, sin definición precisa en la Patagonia austral, lo que sembrará futuras controversias. |
| 1856 | Tratado de Amistad, Comercio y Navegación | Ambos países ratifican el principio de uti possidetis de 1810 y acuerdan someter a arbitraje las diferencias limítrofes, sin resolver aún el trazado específico en la Patagonia. |
| 1878–1879 | Primera crisis por la Patagonia | Se agudizan las tensiones por la soberanía sobre la Patagonia oriental; ambos gobiernos preparan escuadras, en un antecedente directo de la crisis de 1898. |
| 1879–1883 | Guerra del Pacífico (Chile contra Perú y Bolivia) | El conflicto con Perú y Bolivia obliga a Chile a garantizar la neutralidad argentina, lo que acelera la negociación de un tratado de límites definitivo con Buenos Aires. |
| 1881 | Tratado de Límites de 1881 | Chile reconoce la soberanía argentina sobre la Patagonia oriental a cambio de la neutralidad argentina en la Guerra del Pacífico y del control chileno sobre el Estrecho de Magallanes; fija el criterio de las “más altas cumbres que dividan las aguas” en la Cordillera, fórmula que generará ambigüedades posteriores. |
| 1898 | Laudo de la Puna de Atacama | Arbitraje de Estados Unidos resuelve la disputa por el límite norte, en la zona altiplánica compartida con Bolivia y Argentina. |
| 1898–1902 | Segunda crisis limítrofe y carrera armamentista naval | La interpretación divergente del tratado de 1881 (línea de altas cumbres versus divisoria de aguas) casi desemboca en guerra; ambos países inician una costosa carrera de armamento naval. |
| 1902 | Pactos de mayo y Laudo del Rey Eduardo VII | Arbitraje británico fija el límite en varios tramos de la Cordillera; se erige el Cristo Redentor de los Andes como símbolo de la paz alcanzada. |
| 1965 | Incidente de Laguna del Desierto | El teniente de Carabineros Hernán Merino Correa es muerto por gendarmes argentinos en un enfrentamiento fronterizo, dejando abierta la disputa sobre ese sector patagónico durante casi tres décadas. |
| 1971 | Compromiso de Arbitraje del Canal Beagle | Chile y Argentina acuerdan someter la disputa sobre las islas del Canal Beagle a arbitraje de la Corona británica. |
| 1977 | Laudo arbitral del Beagle | El fallo británico otorga a Chile la soberanía sobre las islas Picton, Nueva y Lennox. |
| 1978 | Crisis del Beagle “casi guerra” | Argentina rechaza el laudo arbitral y ambos países movilizan tropas hacia la frontera; el conflicto armado se evita en diciembre gracias a la mediación del cardenal Antonio Samoré, enviado por el papa Juan Pablo II. |
| 1979 | Acta de Montevideo | Chile y Argentina formalizan su aceptación de la mediación pontificia como vía de solución del conflicto del Beagle. |
| 1984–1985 | Tratado de Paz y Amistad | Firmado en el Vaticano, resuelve definitivamente la disputa del Beagle, reconoce la soberanía chilena sobre las islas y fija los límites marítimos australes; se ratifica en 1985. |
| 1991 | Acuerdo Aylwin–Menem | Resuelve 22 de los 24 puntos limítrofes pendientes entre ambos países, dejando abiertos únicamente Laguna del Desierto y el sector de Campos de Hielo Sur (Hielo Continental Sur). |
| 1994–1995 | Laudo arbitral de Laguna del Desierto | Un tribunal internacional, en fallo dividido, adjudica la mayor parte del territorio disputado a Argentina; Chile apela sin éxito en 1995 y acepta el fallo. |
| 1998 | Acuerdo Frei–Menem sobre Campos de Hielo Sur | Se firma el “Acuerdo para precisar el recorrido del límite desde el Monte Fitz Roy hasta el Cerro Daudet”, encomendando a la Comisión Mixta de Límites Chile-Argentina la elaboración de la cartografía definitiva a escala 1:50.000. |
| 1998–actualidad | Tramo pendiente de demarcación (sector entre el Fitz Roy y el Cerro Murallón) | Pese al acuerdo de 1998, la llamada “Sección A” —entre el Monte Fitz Roy y el Cerro Murallón— continúa sin demarcación definitiva, generando episodios de tensión periódica (como la expedición militar argentina de 2018), al mantenerse vigente la disposición de que ninguna de las partes requiere autorización previa de la otra para transitar por esa zona. |
Fuente: Elaboración propia con ayuda de IA
Del cuadro destaca que tempranamente, en el siglo XIX, luego de la independencia comienzan las controversias. En todas las excolonias españolas se determinó aceptar el principio del uti possidetis iuris (Tratado de 1856) que consistía en mantener los territorios que se tenían definidos a la época colonial, aunque la demarcación precisa fue tenue en la Patagonia, si existía firma y compromiso de respeto y convivencia a raíz del tratado. En paralelo, y prolongado hasta la Guerra del Pacifico, no cesaron las controversias y reclamos trasandinos por la ocupación del Estrecho de Magallanes por cuenta de Chile.
Por cierto, la tensión de la guerra contra dos países en el norte (Perú y Bolivia), llevó al país a concentrar la mayoría de la fuerza militar en esa zona, lo que permitió forzar la firma del tratado de 1881 para asegurar la neutralidad argentina en la guerra, se reconoce entonces la Patagonia Oriental a Argentina y la soberanía Chilena del Estrecho de Magallanes.
Cuatro arbitrajes a lo largo de la historia reflejan la trayectoria que ha existido en materia limítrofe. Sin embargo, el asesinato al teniente Merino, ante una enorme desigualdad de fuerza -debido al caso omiso de las fuerzas armadas argentinas a los acuerdos de ambos presidentes de la época de no militarizar la zona-, y el desconocimiento del laudo arbitral de 1977 referente al Canal Beagle, evidencian las diferencias de juicio, respeto, temperamento y trato de la clase gobernante en uno y otro lado de la cordillera.
Argentina nunca ha estado cómoda con la soberanía Chilena del Estrecho de Magallanes, no hay que ocultarlo, en la construcción cartográfica de su historia nacional lo ha tenido como territorio propio. En la actualidad ha quedado más que manifiesta la incomodidad. Como correlato, las recientes encuestas chilenas indican que un 40% califica a Argentina como enemigo, 71% cree que tiene pretensiones sobre el estrecho. Seguro surgirá en la próxima edición de la encuesta preguntar: ¿Cree usted que Chile debe retirar el apoyo a la pretensión trasandina con las Malvinas? Nuestro Canciller, hoy por las cuerdas, podría reivindicarse. ¿¿Que gana Chile apoyando esta pretensión??
Ahora bien, en una zona que sí está pendiente; ¿Por qué nuestro vecino nada hace ni nada reclama por Campos de Hielo Sur en la región de Aysén, en específico el sector sin demarcar entre el Monte Fitz Roy y el Cerro Daudet?
Sucede que para la construcción histórica, social y económica que realizó Argentina, esa zona pertenece a ellos, no hay tema pendiente, no existe plan de vocerías, ni errores comunicacionales, ni paneles solares instalados. Toda vez que existe un uso comercial predominante de Campos de Hielo Sur, facilitado por la geografía del lado Este. En consecuencia, “no hacer nada” conviene solo a nuestros vecinos, mientras el esfuerzo chileno se acota principalmente a presencia de expediciones militares y unos cuantos emprendedores turísticos que ofrecen travesías al Circo de los Altares¹ y que en cada vuelta deben estar sacando las banderas argentinas del refugio “Eduardo Garcia Soto” de CONAF ubicado en el Paso Marconi.
La falsa controversia acerca de la soberanía “compartida” del Estrecho de Magallanes, debe ser una oportunidad para repensar la estrategia geopolítica global de la Patagonia Occidental; la diplomacia y respeto irrestricto a lo pactado es necesaria, mas no suficiente, para hacer ver al vecino, al mundo y a nuestros compatriotas que cada centímetro de frontera importa, no solo desde lo retórico, sino de los hechos: ¿La comisión mixta de límites por qué no muestra avances?, si hay dificultades por qué no se explicitan, que se espera??
Por otro lado, Villa O’Higgins y el asentamiento de Candelario Mancilla tienen retrasos evidentes en urbanización y falta de población, las acciones realizadas por los Estados en disputas internacionales son gravitantes -lo sabemos-. No todo es ley de oferta y demanda, en el siglo XIX y parte del XX, hubo políticas de fomento a la población para zonas aisladas. Hoy siguen existiendo zonas aisladas, conectadas, pero separadas del urbanismo y diametralmente disminuidas respecto del vecino. Observe el lector que la comuna de O’Higgins en la región de Aysén tiene más de 8.000 Km2 de territorio y solo habitan 642 personas en su centro, Villa O’Higgins. Por otro lado, Cabo de Hornos, en Magallanes, tiene poco más de 15.000 km2 y solo habitan 2000 personas, con el 90% residiendo en Puerto Williams.
Si el Gobierno central, hiciera traspaso de competencias, transitorias, a los Gobiernos Regionales de Aysén y Magallanes con el objeto de dar vida a un plan específico de poblamiento y fomento productivo de áreas geopolíticamente gravitantes. Se transformaría en el elemento más trascendente de desarrollo y resguardo de la soberanía austral en un siglo, y de esta forma, situarse por encima y de forma diferente respecto de todas las pretensiones “errores comunicacionales”, omisiones y demases de nuestros vecinos argentinos. Cada acción de hoy cuenta para mañana…
Elson Andrés Bórquez
ingeniero Químico
Máster en Estudios Políticos Aplicados
Presidente Corporacion de Desarrollo “Brújula Sur”








