Una situación tan paradójica como reveladora marcó este martes la inauguración del nuevo Terminal de Pasajeros del Aeropuerto de Balmaceda. El biministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, quien debía participar de la actividad, no había logrado aterrizar durante la mañana debido a la escasa visibilidad que afectaba las operaciones aéreas. El consejero regional Pablo Guglielme calificó la situación como una oportunidad para que las autoridades nacionales conozcan directamente los problemas de conectividad aérea que enfrenta Aysén.
Balmaceda.– Lo que debía ser una jornada marcada exclusivamente por la inauguración de una importante obra para la Región de Aysén terminó exponiendo, de manera casi tragicómica, uno de los problemas que durante años han enfrentado los pasajeros del principal terminal aéreo regional.
Mientras autoridades regionales se encontraban en Balmaceda para participar de la inauguración del nuevo Terminal de Pasajeros, la neblina y la escasa visibilidad dificultaban las operaciones aéreas.
Entre quienes se vieron afectados se encontraba el propio biministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, quien durante la mañana no había podido aterrizar en Balmaceda para participar de la ceremonia.
“Hoy a las autoridades nacionales les toca vivir en carne propia”
Desde el aeropuerto, el consejero regional Pablo Guglielme se refirió a la particular situación y planteó que lo ocurrido demuestra la necesidad de avanzar en soluciones que permitan entregar mayor continuidad a las operaciones aéreas.
“Estamos aquí en Balmaceda en la inauguración del nuevo terminal de pasajeros. Es un proyecto anhelado para la Región de Aysén, que va a contar con mayor capacidad para recibir a más pasajeros y más vuelos”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la jornada estaba siendo marcada precisamente por uno de los principales problemas que enfrenta el aeropuerto.
El consejero regional señaló que durante la mañana los vuelos no habían podido aterrizar producto de la neblina y sostuvo que esta situación afecta directamente el desarrollo regional y el desplazamiento de quienes necesitan entrar o salir de Aysén.
Guglielme destacó además la particular circunstancia que estaba viviendo el biministro.
“Esperamos que el ministro, el biministro que viene de visita a la Región de Aysén, que todavía no ha podido aterrizar aquí en Balmaceda, pueda darse cuenta de la necesidad que tenemos en cuanto a la implementación de tecnología para tener aterrizajes y vuelos durante toda época del año”, expresó.
Para el consejero regional, la experiencia que estaban viviendo las autoridades nacionales podría contribuir a acelerar decisiones.
“Es un tema que hemos venido solicitando desde hace mucho tiempo y esperamos que producto de esta vivencia, de esta experiencia que hoy día van a tener también las autoridades nacionales de Gobierno, puedan tomar decisiones para que tengamos soluciones prontas para la Región de Aysén con respecto a los vuelos”, agregó.
Una problemática que Aysén Ahora ya había abordado
La situación ocurrida este martes no constituye un problema nuevo.
Hace algunas semanas Aysén Ahora publicó una nota abordando precisamente las dificultades que provoca la baja visibilidad en el Aeropuerto de Balmaceda, especialmente por las consecuencias que generan los retrasos, desvíos y cancelaciones para quienes necesitan viajar desde o hacia la región.
En aquella oportunidad se puso sobre la mesa la necesidad de avanzar en soluciones tecnológicas que permitan mejorar las condiciones de aterrizaje y entregar mayor continuidad a las operaciones aéreas.
La problemática adquiere especial relevancia en una región donde el transporte aéreo resulta fundamental para la conectividad con el resto del país.
La paradoja de la inauguración
El nuevo Terminal de Pasajeros constituye un importante avance en infraestructura, capacidad y condiciones para quienes utilizan el Aeropuerto de Balmaceda.
Sin embargo, la jornada de inauguración terminó dejando una imagen difícil de ignorar: mientras Aysén estrenaba un moderno terminal de pasajeros, la baja visibilidad impedía el normal aterrizaje de vuelos y afectaba incluso la llegada de la máxima autoridad nacional de Obras Públicas y Transportes convocada a inaugurar la obra.
Una coincidencia casi tragicómica que, más allá de la anécdota, vuelve a instalar una demanda concreta de la región: que el avance en infraestructura vaya acompañado de la tecnología necesaria para mejorar la continuidad de los vuelos durante todo el año.








