Desde países como Francia, Canadá o Portugal, voluntarios dedican dos horas a la semana para realizar tutorías gratuitas a estudiantes de distintas regiones de Chile a través de Fundación Conectado Aprendo.
La distancia no ha sido un impedimento para que decenas de chilenos residentes en el extranjero sigan aportando a su país. A través de Fundación Conectado Aprendo, voluntarios desde distintos rincones del mundo realizan tutorías online y gratuitas a niños y niñas de todo Chile, apoyando sus aprendizajes y fortaleciendo su confianza.
Una de ellas es Margarita Cornejo, quien vive hace 25 años en París y trabaja en el Consulado de Chile. Conoció el programa gracias a la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX) y decidió sumarse como tutora para mantenerse vinculada con su país.
“Quería conectarme con Chile de una manera simpática y ayudar”, cuenta. Hoy acompaña a una estudiante en su proceso lector y destaca que el mayor impacto va más allá de los contenidos. “Lo importante es que la niña se sienta valorada y sepa que hay personas que creen en ella”, afirma.
Desde Montreal, Canadá, Cristián Miranda también llegó al programa a través del Consulado de Chile. Exprofesor universitario y actual consultor empresarial, encontró en las tutorías una oportunidad para volver a enseñar y contribuir al desarrollo de nuevas generaciones.
“Decidí ser parte de este programa para poner mis conocimientos a disposición de mi patria. Aquí hay un impacto directo en Chile”, explica. Además, asegura que la experiencia también lo transforma a él: “Creo que el programa incluso me entrega más a mí de lo que yo puedo enseñarle”.
En Portugal, Alejandra Leiva, profesora de Educación Física, retomó su vocación docente gracias a Conectado Aprendo luego de emigrar y dejar las aulas debido a la barrera del idioma. Actualmente realiza tutorías de matemáticas a Emilia, una estudiante de Perquenco.
“Buscando alternativas para seguir vinculada a la educación encontré Conectado Aprendo. Me llamó mucho la atención el proyecto y no dudé en inscribirme como tutora voluntaria”, cuenta Alejandra, quien destaca que esta experiencia también le ha permitido conocer nuevas metodologías de enseñanza.
Sobre el vínculo con su estudiante, agrega: “Lo principal es que Emilia pueda sentirse cómoda, mantener sus ganas de aprender y seguir profundizando en aquello que le interesa, más allá de lo que ve en el colegio”.
Para Francisca Lewin, directora ejecutiva de Fundación Conectado Aprendo, el compromiso de estos voluntarios demuestra que el talento y la experiencia de los profesionales chilenos pueden seguir generando un impacto positivo en el país, sin importar dónde se encuentren. “Cada tutor pone al servicio de un niño o niña no solo sus conocimientos, sino también su tiempo, experiencia y compromiso. Ese acompañamiento fortalece los aprendizajes, pero también la confianza y las oportunidades de las futuras generaciones. Ver a chilenos en el extranjero seguir aportando a la educación de nuestro país es una muestra de que el vínculo con Chile trasciende las fronteras”, destaca.
Actualmente, Fundación Conectado Aprendo conecta a voluntarios dentro y fuera de Chile con estudiantes de distintas regiones del país, demostrando que dos hora de acompañamiento a la semana puede marcar una diferencia significativa en el aprendizaje y desarrollo de un niño o niña, sin importar la distancia.








