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Momentos de preocupación, incertidumbre y emotividad se vivieron este martes en el Colegio Sinaí de Puerto Aysén, luego que se informara a la comunidad educativa la posibilidad de cerrar el establecimiento a partir del año 2027 debido a dificultades económicas asociadas a la baja matrícula.

Durante la reunión convocada para abordar la situación, la postura inicial planteada por la directora y sostenedora, Lucila del Carmen Navarro Leiva, apuntaba al cierre del establecimiento para el próximo año, escenario que generó inquietud entre apoderados, estudiantes, docentes y asistentes de la educación, quienes ven en el colegio un proyecto educativo consolidado y con una fuerte identidad valórica y cristiana.

La instancia no estuvo exenta de momentos de tensión y profunda emoción. Funcionarios y funcionarias manifestaron entre lágrimas su preocupación por el futuro del establecimiento, mientras apoderados expresaron su descontento por la incertidumbre generada en torno a la continuidad del colegio y el impacto que una eventual clausura tendría para decenas de familias de Puerto Aysén.

Sin embargo, la intervención de apoderados y de autoridades presentes permitió flexibilizar la postura inicial, abriendo la posibilidad de buscar alternativas que eviten el cierre. Como resultado, se acordó impulsar una mesa de trabajo con distintos actores para analizar opciones de apoyo y estrategias que permitan aumentar la matrícula y garantizar la continuidad del proyecto educativo.

La directora y sostenedora, Lucila del Carmen Navarro Leiva, explicó que la situación financiera del establecimiento se ha vuelto compleja debido a la disminución de estudiantes matriculados. No obstante, valoró el respaldo recibido por parte de la comunidad educativa y manifestó su disposición a evaluar nuevas alternativas antes de adoptar una decisión definitiva.

“Me siento acompañada. Siento que puedo tener más apoyo y fuerza para poder emprender lo que haya que intentar”, expresó la directora, quien además destacó los 12 años consecutivos de excelencia académica del establecimiento, su proyecto educativo cristiano y el ambiente familiar que caracteriza al colegio.

Por su parte, Marisa Obando, tesorera del Centro General de Padres y Apoderados, sostuvo que la noticia tomó por sorpresa a las familias y relató los difíciles momentos que se vivieron cuando los estudiantes conocieron la posibilidad de cierre.

“Los niños empezaron a leer las cartas y todos se fueron a llorar. Lloraban los profesores, lloraban los alumnos, no había cómo contenerlos”, señaló la dirigente, agregando que los apoderados están dispuestos a organizar beneficios, campañas y actividades para contribuir a la continuidad del establecimiento.

La representante de los apoderados destacó además el compromiso histórico de las familias con el proyecto educativo y aseguró que seguirán trabajando para evitar el cierre. “No queremos que nuestros niños salgan del colegio. Es un colegio que amamos, donde hay valores, respeto y una formación integral para nuestros hijos”, afirmó.

En la reunión también participó la consejera regional Rosa González, quien valoró la rápida movilización de la comunidad y comprometió gestiones para apoyar la búsqueda de soluciones.

“Lo que nos motiva a estar aquí es que no estamos hablando solo de 88 matrículas, estamos hablando de 88 familias de Puerto Aysén”, indicó la autoridad.

La consejera agregó que ya se han realizado conversaciones con representantes del Gobierno Regional y que existe disposición para analizar eventuales mecanismos de apoyo si las condiciones normativas lo permiten.

“Vimos apertura para buscar soluciones y apoyar cualquier necesidad que tenga el Colegio Sinaí. Lo importante es trabajar en conjunto para encontrar una salida que beneficie a toda la comunidad educativa”, señaló.

Actualmente, el Colegio Sinaí cuenta con 88 estudiantes y enfrenta dificultades para cubrir la totalidad de sus costos operacionales. No obstante, la comunidad educativa mantiene la esperanza de que el trabajo conjunto entre sostenedores, apoderados, autoridades y vecinos permita evitar una medida que afectaría directamente a decenas de niños, niñas y sus familias.

Por ahora, todas las miradas están puestas en la mesa de trabajo comprometida para los próximos días, instancia donde se espera definir acciones concretas que permitan dar viabilidad al establecimiento y resguardar la continuidad de uno de los proyectos educativos más reconocidos de Puerto Aysén.