El presidente de la Asociación Gremial de Camioneros Aysén–Chacabuco (AGRECACh), Conrado Redlich, advirtió que el aumento anunciado a nivel nacional tendrá un impacto desproporcionado en la región, debido a su condición de aislamiento, dependencia logística y falta de alternativas reales de conectividad.
Tras el anuncio del Ministerio de Hacienda de una nueva alza en los combustibles —que contempla incrementos significativos tanto en las bencinas como en el diésel—, desde la Asociación Gremial de Camioneros Aysén–Chacabuco (AGRECACh) manifestaron su profunda preocupación por el impacto que esta medida tendrá en la Región de Aysén.
A nivel nacional, el ajuste ya genera inquietud en distintos sectores productivos y del transporte. Sin embargo, desde el gremio recalcan que la realidad de Aysén no es comparable con ninguna otra región del país, debido a sus condiciones estructurales de aislamiento, su dependencia del transporte terrestre y marítimo, y los altos costos logísticos que ya enfrenta de manera permanente.
En ese contexto, el presidente de AGRECACh, Conrado Redlich, fue enfático en señalar que el impacto en la región será mucho más profundo que en el resto del país.
“El alza de combustibles en Aysén no es un ajuste más: es un golpe directo a toda la región. Aquí no tenemos alternativas. Todo se mueve por transporte de carga, y ese costo termina trasladándose directamente a las familias, a los alimentos, a los materiales y a toda la economía local.
No podemos seguir siendo tratados con la misma lógica que el resto del país. Aysén tiene una condición de aislamiento que exige una mirada distinta por parte del Estado. Incluso cuando se nos compara con otras zonas extremas como Magallanes, la realidad es completamente diferente: allá existen condiciones logísticas y subsidios que están muy lejos de lo que vivimos nosotros.”
Redlich agregó que el impacto del alza no solo afecta al sector transporte, sino que golpea directamente a toda la comunidad, encareciendo el costo de vida en una región que ya enfrenta brechas estructurales en conectividad y acceso.
“Cuando sube el combustible en Aysén, sube todo. Y eso lo termina pagando cada vecino y vecina de la región. Por eso insistimos en que las decisiones de política pública deben considerar la realidad territorial. No se puede seguir aplicando una misma receta para territorios que son completamente distintos.”
Desde AGRECACh señalaron que esta situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de avanzar en medidas estructurales para la región, tales como el fortalecimiento de subsidios al transporte, mejoras en la conectividad marítima y una política diferenciada para zonas aisladas.
Finalmente, el gremio hizo un llamado al Gobierno a abordar este escenario con sentido de urgencia, entendiendo que el impacto de estas decisiones no solo afecta al sector productivo, sino que compromete directamente la calidad de vida de toda la Región de Aysén.








