COLUMNA DE OPINIÓN: Tiempos mejores: Más claro, echarle barro.

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A la desprolijidad de nombrar un SEREMI sin un título de 10 semestres como lo fue con el nombramiento de Valentín Solís, mostrando una falta de respeto sin precedentes a un ex Diputado de la república, quien tuvo que salir humillado frente a toda la Región y país a menos de dos semanas de haber asumido el cargo , se suma la inesperada salida del SEREMI de Medio Ambiente Eduardo Mauret Galilea, Arquitecto de Profesión quien éste lunes 9 de Abril renuncia en plena instalación del Gobierno Regional, según se informa, por motivos personales. Otro mazazo para el Gobierno de Sebastián Piñera y para su brazo político en la región, Geoconda Navarrete.

A menos de 1 mes de la instalación (aún en pañales) del Gabinete Regional de la Ex candidata a Diputada, ya son dos los nombres que se fueron o “los fueron” a vista y paciencia de la opinión pública, y de una oposición que aún resiente la brutal derrota recibida en Diciembre pasado. El primero, por no tener diez semestres de carrera Universitaria, requisito que era de conocimiento público, y que comenzó a aplicarse con fuerza en ciertos Ministerios durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet, y el segundo, por motivos personales, aunque según trasciende habría sido por conflictos de interés con la cartera que se esperaba que lidere. Claramente lejos de cualquier cuestionamiento, una decisión loable, ante tanto contumaz que prefiere quedarse hasta que lo pillen.

Sumado a esto, pudimos ser expectantes de lujo, del show mediático del Alcalde Óscar Catalán al inicio de la “repartija” al ver como nuevamente, al igual que en el 2009, le pasaban máquina, en esta oportunidad, dejando fuera a su escudero Manuel Ortiz de las aspiraciones por quedarse con el confortable sillón de la Gobernación de la ciudad Porteña. Uno que otro round con el SENADOR David Sandoval, cuyo knock out lo dio Catalán al lograr posicionar a su socio como “mandamás” de la Provincia, lo que demuestra que al parecer en la Derecha, “guagua que no llora, no mama”.

Si había una quimera que instaló la derecha previo a asumir el Gobierno, es que ahora estaban preparados para Gobernar, que se empezaba de entrada con cuadros políticos asumiendo las carteras importantes, y que la tecnocracia no primaría sobre la máquina de los partidos, como ocurrió durante los primeros cuarenta y cinco minutos del primer mandato del ex dueño de Chilevisión. En definitiva, que no se cometerían los mismos errores. U otros argumentos más decidores y lapidarios, como que si llegaban nuevamente a administrar el poder, gobernarían por 8 o hasta 12 años, argumento incluso sustentado por algunos “nuevamayoristas”.

Lejos de cumplir el presagio, lo que ha demostrado la derecha en este once inicial, es que no solo están cometiendo los mismos errores, sino que están más divididos que nunca, porque el poder divide y eso ya lo sabemos nosotros. Veremos si juegan los 90 minutos como equipo, o a las individualidades, fiel estilo de su jefe de estado, porque hasta ahora el proyecto colectivo con el que soñó Jaime Guzmán, ése de la Derecha popular, se ha transformado en el Proyecto de Sebastián Piñera, de nadie más que Piñera.

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